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¡¿Qué nos está pasando?!

NOSOTROS EN EL TRÁNSITO… Conducir un vehículo nos demanda exigencias y responsabilidades, como seres humanos tenemos limitaciones de diferente índole las que solemos olvidar a la hora de conducir. 

Partamos de la base de que existen normas y reglas que debemos tener presentes y respetar. Conducir un vehículo significa además llevar planes, solucionar problemas permanentemente y calcular lo que vamos hacer en la práctica y todo esto en fracciones de segundos. Tenemos que interactuar con los demás usuarios de las vías de tránsito, por lo tanto lo decisivo en muchos casos es el sentido común, las buenas prácticas, la tolerancia. Por lo tanto la responsabilidad con la que asumimos la conducción forma la cultura vial.

Existen estadísticas internacionales que indican que cuando conducimos un vehículo sufrimos incidentes que no necesariamente involucra a otros vehículos o personas, los cuales no reparamos en ellos y forman parte de lo cotidiano, catalogandolos como menores sin embargo nos van marcando el camino a cometer errores más graves. Como ejemplo podemos citar (pensemos cuanto nos sucede) al salir de un garaje rozamos un cordón, al girar nos subimos a un cordón, estacionamos mal, realizamos un maniobra sin reparar en el entorno y así podríamos encontrar varios ejemplos.   

Por ello es muy importante ser consciente de cómo actuamos porque la mayoría nos vamos a ver involucrados en un incidente de tránsito donde podrá haber otras personas o vehículos involucrados o no…     Imaginemos que un conductor va por una carretera y desea adelantar a otro vehículo. ¿Puede hacerlo? Para responder a esa pregunta, el cerebro del conductor tendrá que juzgar la longitud de la distancia de adelantamiento y si el espacio disponible para ello es suficiente. Las percepciones visuales tienen que dar origen a decisiones seguras para nosotros y para los demás usuarios de la vía. Debemos pensar siempre que podemos ser responsables de las lesiones o muerte de otras personas, y que nosotros mismos  resultar víctimas de los errores o de la irresponsabilidad nuestra y de otros, por eso siempre debemos presuponer que también los demás pueden cometer errores y estar atentos  ellos.   

Como decíamos, la movilidad y en particular la conducción de vehículos nos tiene que mantener atentos a la propia conducción y al entorno, adecuandola a las diferentes situaciones de peligro que se puedan presentar sobre el trayecto o viaje. Una pregunta que debemos hacernos siempre es si estamos capacitados para responder a las exigencias de la conducción de un vehículo.  

En este artículo me voy a permitir citar un ejemplo que ilustra lo que venimos desarrollando, se encuentra en el «LIBRO DEL NUEVO CONDUCTOR – EL INDIVIDUO EN EL TRÁNSITO» publicado por la Comisión Nacional de la Seguridad vial de Tránsito – CONASET de Gobierno de Chile:  

Capítulo: «42 Comisión Nacional de Seguridad de Tránsito ¿Están capacitadas las personas para responder a las exigencias del tránsito? Acompañe al siguiente conductor durante algunos kilómetros de viaje: Está oscureciendo, está nublado y la visibilidad es reducida. La carretera parece desaparecer al final de una cuesta (posición 1). La velocidad es de 90 km/h y el conductor ve cómo la carretera continúa más allá. Él espera que haya una curva hacia la izquierda. Decide cambiar de sintonía la radio. De pronto se lleva una sorpresa: la carretera tiene una curva hacia la derecha, viéndose obligado a maniobrar bruscamente, al mismo tiempo que afloja la presión sobre el acelerador. Por suerte, el pavimento está seco y tiene buena fricción. Después de la curva a la derecha hay una hacia la izquierda, y poco después de ésta, en la posición 2, se acerca algo que parece ser una motocicleta, pero resulta ser un automóvil cuyo foco izquierdo va apagado. Pronto nuestro automovilista se ve obligado a reducir la velocidad, ya que va a pasar a un ciclista y la carretera es demasiado estrecha para dar cabida a tres vehículos; el riesgo es muy alto. Luego de unos cientos de metros, en la posición 3, nuestro conductor se cruza con un vehículo cuyas luces bajas son muy potentes -quizás estén mal ajustadas-, y sorpresivamente descubre a un peatón que transita a escasos metros delante de su vehículo. Este peatón no lleva nada reflectante, pero camina por el borde de la calzada, por lo que puede evitarse un accidente. El conductor comienza a sentir una sensación de disgusto. Piensa en lo ocurrido en el último kilómetro y, a la vez, a 90 km/h, ingresa a una zona con bosques a ambos lados de la carretera. Ya en la posición 4 y con su atención dispersa, descubre dos animales que están cruzando de izquierda a derecha, a unos 100 metros delante de su automóvil. El conductor frena algo y continúa a una velocidad más baja, ya que luego girará a la derecha. Rápidamente llega al cruce, y al virar a la derecha, en la posición 5, sobrepasa la línea central, que marca el eje de la calzada. Sin embargo, no ocurre un accidente porque no venían vehículos en sentido contrario. A lo largo de estos kilómetros se han manifestado aspectos importantes del tránsito y del comportamiento del conductor. A continuación se examinarán las situaciones que surgieron, conjeturando acerca de lo que pudo suceder. 43 Comisión Nacional de Seguridad de Tránsito LIBRO DEL NUEVO CONDUCTOR EL INDIVIDUO EN EL TRÁNSITO En la posición 1, el conductor interpretó mal el terreno: esperaba una curva hacia la izquierda, pero la curva era hacia la derecha. Luego, de igual modo, interpretó mal al auto que llevaba un foco roto, creyendo que era una motocicleta. Estas interpretaciones erróneas del entorno, que son bastante corrientes, pueden ser muy peligrosas. Surgen cuando los indicios en cuanto a distancia y forma son insuficientes o poco claros. Otros ejemplos de interpretaciones erróneas son cuando al conducir por terreno montañoso o sinuoso, se tiene la sensación de ir cuesta abajo, en circunstancias que lo hace cuesta arriba; o cuando los focos sucios o con luz poco potente de un vehículo hacen que éste parezca encontrarse a mayor distancia de la real. Una especie de imagen estereoscópica aparece una vez que el cerebro ha hecho su interpretación, pero esta capacidad de percibir distancias funciona sólo cuando se trata de distancias cortas. A distancias superiores a los 50 m los indicios y pistas del entorno adquieren más y más importancia a la hora de juzgar distancias. ¿Por qué es importante saber esto? Porque en ocasiones carece parcialmente de ciertos indicios, o éstos se presentarán de un modo confuso, o incluso no existirán, por ejemplo, cuando hay niebla, cuando está oscuro o cuando quede cegado por la luz; y el resultado puede ser interpretaciones erróneas muy peligrosas. Por lo tanto, una buena regla es mostrarse desconfiado de las propias percepciones, y no conducir cuando se está cansado. B ilustra el llamado tamaño relativo, que significa que si los objetos son iguales y parecen ser de diferente tamaño, uno cree que el objeto que parece más pequeño se encuentra a la mayor distancia. C se llama la densidad de pauta; es decir, que cuanto más densos aparecen los objetos, tanto más lejos parecen hallarse. En D vemos el descubrimiento; esto es, que un objeto que cubre a otro parece hallarse más cerca del ojo. En A, se aprecia la llamada perspectiva lineal; es decir, que las líneas convergentes parecen hallarse a mayor distancia del ojo en su parte más estrecha. 44 Comisión Nacional de Seguridad de Tránsito LIBRO DEL NUEVO CONDUCTOR EL INDIVIDUO EN EL TRÁNSITO Falta de concentración Volvamos al caso del conductor que acabamos de presentar. Con seguridad, una causa que contribuyó a que fuera sorprendido por la curva a la derecha fue el hecho de que se desconcentró al poner su atención en el cambio de sintonía de la radio. Hacer dos cosas al mismo tiempo puede resultar muy riesgoso, especialmente tratándose de conductores inexpertos. Por una parte, porque un conductor sin experiencia pierde con mayor facilidad el control de su vehículo, y, por otra, porque éstos tienen mayor dificultad para enfrentar bien una situación difícil. Además de llevar las dos manos sobre el volante, es importante concentrarse en el tránsito. Por ello, no debe conducir si se encuentra contrariado por algo que le ha sucedido y evite las discusiones mientras conduce. Los problemas emocionales que desvían los pensamientos, el ocuparse de una radio, de un teléfono, fumar o comer mientras conduce influyen negativamente en la seguridad del tránsito. Distraerse y desviar la atención de lo que se está haciendo -con algún pensamiento o algo que hemos visto-, es un hecho que ocurre con frecuencia. Las distracciones al conducir son causa de muchos accidentes. Si usted se distrae tendrá menos tiempo para reaccionar ante un imprevisto, ya que tardará más tiempo en recibir información. ¡Conducir requiere toda su atención! Capacidad de reacción El conductor reaccionó rápidamente cuando estuvo a punto de salirse del camino en la primera curva: demostró buena capacidad de reacción. El movimiento del volante y la reducción de velocidad salvaron la situación. El tiempo de reacción del conductor tiene gran importancia cuando se enfrenta una situación difícil. Sin embargo, debe tener presente que en una comparación entre quien tiene un menor tiempo de reacción y quien conduce a baja velocidad, por ejemplo cuando se trata de ver quién se detiene primero, el que conduce a menor velocidad lleva todas las de ganar. Con frecuencia se piensa que los conductores jóvenes reaccionan en cualquier situación con mayor rapidez que quienes tienen más edad. Esto es falso. El tiempo de reacción que en un conductor joven suele ser menor se refiere sólo a la reacción simple; es decir, la reacción ante una señal que se sabe que se va a presentar, pero este tipo de situaciones no se dan con mucha frecuencia en el tránsito. En situaciones reales que requieren reacciones complejas, en las que deben interpretarse rápidamente muchas impresiones, los conductores expertos tienen una reacción mucho más rápida. El grupo de edad “más rápido” corresponde a quienes tienen entre 35 y 50 años. Posteriormente, a medida que la edad va aumentando, el tiempo de reacción va siendo mayor…»

Hasta aquí este capítulo que queríamos compartir con ustedes, en el entendido de que solo vamos a cambiar la cultura vial, si tomamos en cuenta ejemplos como estos, y nos ayudamos y cuidamos entre todos.

orodriguezvelazco

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