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La inversión extranjera sigue débil en el mundo

La inversión extranjera directa (IED) mundial en 2023 fue de 1,3 billones (millones de millones) de dólares, dos por ciento menos que el año anterior, debido a las tensiones geopolíticas y comerciales globales, indicó un análisis de la Unctad (ONU Comercio y Desarrollo).

Si se excluye el impacto de algunas excepciones, el informe del organismo (antes conocido como Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo) revela un descenso más acusado, superior a 10 %, de las inversiones extranjeras mundiales por segundo año consecutivo.

Con unas condiciones de financiación restrictivas en 2023, el número de acuerdos internacionales de financiación de proyectos -fundamentales para financiar infraestructuras y servicios públicos como la electricidad y las energías renovables- se redujo en una cuarta parte.

La financiación insuficiente obstaculiza los esfuerzos para cumplir la Agenda 2030, con la que Naciones Unidas recogió los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para mejorar la vida de la población mundial y la salud del planeta.

Se afectan sobre todo las inversiones dirigidas a los sistemas agroalimentarios y al agua y el saneamiento. Esos sectores registraron menos proyectos financiados internacionalmente en 2023 que en 2015, cuando se adoptaron los ODS.

La movilización de fondos para la inversión en ODS a través de productos financieros sostenibles en los mercados mundiales de capitales se está ralentizando.

El año pasado las inversiones extranjeras disminuyeron moderadamente en la mayoría de las regiones. El flujo hacia los países en desarrollo cayó siete por ciento, 867 000 millones de dólares, y en Asia la merma fue de ocho por ciento.

En África disminuyó tres por ciento, y uno por ciento en América Latina y el Caribe.

Por otra parte, los flujos hacia los países desarrollados se vieron fuertemente afectados por las transacciones financieras de las empresas multinacionales, en parte debido a los esfuerzos por implantar una tasa impositiva mínima mundial sobre los beneficios de estas corporaciones.

Los flujos hacia la mayor parte de Europa descendieron 14 %, y cinco por ciento hacia América del Norte.

Aunque las perspectivas de la IED siguen siendo difíciles en 2024, el informe considera que “parece posible un crecimiento modesto”, por la relajación de las condiciones financieras y los esfuerzos concertados para facilitar la inversión, una característica de las políticas nacionales y los acuerdos internacionales.

La Unctad, con sede en esta ciudad suiza, considera que facilitar la actividad empresarial, y las soluciones de gobierno digital, pueden facilitar un entorno para hacer frente a la baja inversión.

Al respecto el informe destacó que, con el impulso mundial para atraer y retener flujos financieros, han proliferado los portales de información en línea y las ventanillas únicas para fomentar un clima propicio para los negocios y la inversión.

Desde que la Unctad lanzó su menú para la facilitación de la inversión en 2016, el número de ventanillas únicas en línea en los países en desarrollo casi se ha cuadruplicado, pasando de 13 a 67. En las economías desarrolladas, el número se ha más que duplicado, al pasar de 12 a 28.

Del mismo modo, los portales de información para el registro de empresas e inversores en los países en desarrollo pasaron de 82 en 2016 a 126 en 2024, mientras que en las naciones desarrolladas aumentaron de 43 a 48.

Para los países en desarrollo, la digitalización no sólo supone una solución técnica, sino también un trampolín para la implantación de un gobierno digital más amplio, que aborde las deficiencias subyacentes en la gobernanza y las instituciones que a menudo obstaculizan la inversión, según el criterio de la Unctad.

Rebeca Grynspan, secretaria general de la Unctad, puntualizó que “la inversión no se refiere únicamente a los flujos de capital, sino también al potencial humano, la protección del medio ambiente y la búsqueda permanente de un mundo más equitativo y sostenible”.

A-E/HM

Foto de portada: Un operario trabaja en una planta de tratamiento de agua en Manila. La inversión en agua, saneamiento y electricidad en los países del Sur es fundamental para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, y el proceso se resiente del debilitamiento de la financiación para ese tipo de proyectos. Imagen: Danilo Pinzón / BM

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