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RECIENTES

Es necesario recordar y mostrarles a las nuevas generaciones

Ing. Agr. Rafael Casas Mendy – En agosto, Japón recuerda lo ocurrido en Hiroshima y Nagasaky . El 6 y el 9 de este mes de 1945, respectivamente, se lanzaron las dos bombas atómicas en cada una de estas ciudades.

Hacia fines de ese año habían muerto, entre las dos ciudades, alrededor de 220.000 personas, casi todos civiles. La mitad en los días de la explosión.

Los detalles de todo lo ocurrido, antes y después del lanzamiento de las bombas atómicas pueden encontrarse en libros de historia, documentos periodísticos, fotos, internet.

Hoy, y luego de haber estado dos veces en ese hermoso país, quiero recordar y reflexionar sobre lo que sentí en 1996, en primer viaje, al visitar el museo de Nagasaky, construido con prolijidad, tecnología y perfección japonesa.

La media hora que me llevó atravesar el mismo se me hizo eterna. Se muestran imágenes de personas muertas, ropa de las víctimas, objetos diversos, un reloj detenido en la hora del desastre y todo ambientado con sonidos que hacen ubicar a quien lo vista como si estuviera en ese momento y en ese lugar. El museo está ubicado en el subsuelo, debajo de la plaza donde fue el epicentro de la bomba. Luego de salir del mismo es necesario un tiempo para recuperar
el habla.

Pero una de las cosas más difíciles y que cuesta mucho entender son las palabras del presidente de Estados Unidos en ese momento, Harry Truman, justificando el uso de las bombas:
“… Si no aceptan nuestras condiciones pueden esperar una lluvia de destrucción desde el aire como la que nunca se ha visto en esta tierra”.

La destrucción, la muerte de civiles e inocentes, la intervención en cualquier territorio para “ordenar el mundo” de acuerdo al punto vista de quien tiene el poder, se sigue repitiendo hoy ochenta años después del único ataque nuclear de la historia.

La justificación para cada una de estas acciones nunca termina de convencernos, solo traen destrucción, muerte de inocentes y como respuesta el aumento de la violencia en forma exponencial. Tampoco importa la opinión de los países, que, a través de sus respectivos
gobiernos, desaprueban dichas intervenciones.

Japón se levantó, luego de este hecho que precipitó el fin de la segunda guerra mundial, transformándose en una de las primeras potencias mundiales. Le demostró al mundo que es posible desarrollarse y sostenerse sin utilizar ni ejercer la fuerza y el poder sobre ninguna nación y apoyar y promocionar el desarrollo de otras.

Y ya está demostrando hoy que pudo levantarse y superar el desastre ambiental producido por el tsunami y terremoto ocurrido en marzo de 2011 en Fukushima.

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