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El hambre asedia a millones de desplazados en África oriental

Millones de familias desplazadas en África oriental se hundirán más en el hambre a medida que las raciones de alimentos disminuyen mientras los recursos humanitarios se estiran hasta el límite, advirtieron informes concordantes de varias agencias del sistema de Naciones Unidas.

Los refugiados y los desplazados internos “están en el centro de los recortes en las raciones de alimentos, lo que agrava una situación desesperada para millones de personas que dependen de la ayuda”, dijo Clementine Nkweta-Salami, directora regional de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur).

En la última década, el número de refugiados en el este de África casi se ha triplicado, pasando de 1,82 millones en 2012 a casi cinco millones en la actualidad, incluidos 300 000 nuevos refugiados solo el año pasado.

A pesar de los esfuerzos para estirar los recursos a través de esquemas de priorización, lo que significa que la asistencia alimentaria se prioriza para las familias más vulnerables, la gran cantidad de refugiados que necesitan apoyo ha aumentado, junto con la brecha entre los recursos y las necesidades.

Los recursos de la ayuda internacional “se han estirado hasta el límite”, según Acnur, y son insuficientes ante el “cóctel tóxico” que forman en la región los conflictos, los impactos climáticos, la pandemia covid-19 y el ascenso en espiral de los costos de alimentos y combustibles.

Con ese cuadro “la desafortunada realidad es que África oriental se enfrenta a un año de necesidades humanitarias sin precedentes”, dijo Michael Dunford, director regional del Programa Mundial de Alimentos (PMA).

El PMA se ha visto obligado a tomar decisiones difíciles sobre quién recibe asistencia alimentaria y quién no. Más de 70 % de los refugiados que necesitan asistencia no reciben una ración completa debido a la escasez de fondos.

En países como Somalia el PMA atiende no solo a desplazados o refugiados, sino a los seis millones de personas (40 % de la población) en inseguridad alimentaria extrema, con probables focos de hambruna en seis zonas del país.

La sequía ha agotado las posibilidades de acceso a alimentos de cientos de miles de familias, y con la escasez de fondos para las tareas de auxilio los trabajadores humanitarios no podrán cubrir las necesidades.

“Estamos literalmente a punto de empezar a quitarle la comida a los hambrientos para alimentar a los famélicos”, expresó el representante del PMA en Somalia, El-Khidir Daloum.

En ese país y los restantes de África oriental y el Cuerno de África, “muchas familias no saben de dónde vendrá su próxima comida y se están endeudando enormemente, vendiendo lo que pueden o enviando a sus hijos pequeños a trabajar. Aumenta el riesgo de violencia doméstica”, dijo Nkweta-Salami.

“Cada vez más niños menores de cinco años experimentan altos niveles de retraso en el crecimiento y emaciación, ya que carecen de los nutrientes para crecer y desarrollarse”, deploró.

Es probable que haya poco alivio este año, ya que el conflicto en Ucrania provocará una ola de hambre colateral al exacerbar aún más los problemas existentes, como los precios récord de los alimentos, según las agencias.

El PMA dijo que necesita 226,5 millones de dólares para proporcionar raciones completas a los refugiados en África oriental durante el período de abril a septiembre de 2022.

En Burundi hay más de 86 000 refugiados, la mayoría de los cuales son de la vecina República Democrática del Congo. El PMA proporcionó raciones completas a 54 000 refugiados, pero hay un déficit de fondos de 64 % hasta septiembre.

En Etiopía hay más de 837 000 refugiados y solicitantes de asilo, de Eritrea, Somalia y Sudán del Sur, y el PMA abarca con sus raciones solo a 60 %. En Kenia los refugiados suman 547 000 y las raciones cubren a solo la mitad.

En Ruanda, donde hay 122 000 refugiados que reciben asistencia, se atiende a 92 % de los muy vulnerables pero a solo 46 % de los considerados apenas vulnerables y la actividad tiene un déficit de 55 % hasta septiembre.

En Sudán, donde hay 1,1 millones de refugiados, la actividad prevista por el PMA tiene un déficit de 64 % si se aspira a entregar raciones completas, y en Sudán del Sur, con 340 000 refugiados, la actividad del PMA se realiza a la mitad, también con un déficit de 36 % en las previsiones hasta septiembre.

En Tanzania se atiende con raciones solo a dos tercios de 248 000 refugiados, y en Uganda, con 1,6 millones –el mayor número de refugiados en África, tercero en el mundo- hay un esquema para asistir en unas zonas a 70 % de las personas y en otras a solo 40 %, debido a la escasez de recursos.

En el país más pequeño del área, Yibuti, hay unos 35 000 refugiados, de los cuales se atiende a 92 % pero el déficit de recursos para los próximos meses arriesga la mitad de esa asistencia, según el PMA.

A-E/HMI – IPS

Foto: Refugiados de Sudán y Sudán del Sur llegan a un puesto de asistencia en la vecina Etiopía. Las agencias de la ONU que proporcionan ayuda alimentaria a millones de desplazados en la región advierten que sus recursos son insuficientes para contener el peligro de una hambruna en esas poblaciones. Foto: Adelina Gómez/Acnur

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